martes, 26 de mayo de 2009

Un manto de piedad

un manto de piedad
que caiga sobre nuestros cerebrines
indecentes y campesinos
periféricos
y acabados

un manto de piedad
que relaje nuestras articulaciones
y los músculos interiores
y los de fregar

un manto de piedad
sobre nuestra creatividad
tan menospreciada
por los años de boludéz

un manto de piedad
como miel o seda regicida
que nos invite a odiarnos menos
a querer parecer más humanos

un manto de piedad
o de mierda
o de piedras
que aniquile
nuestra falta de amor
propio
y ajeno

un manto de piedad
extorsivo
terminal
que no deje lugar a dudas
sobre nuestras intenciones
de mejorar
de golpearnos
las cabezotas
los unos a los otros
hasta que se quiebren
como huevos
y nazcan pajaritos
poéticos
graciosos
escépticos
apocalípticos

germinales




1 comentario:

leponauta dijo...

Es excelente cabezón!